Algas para cocinar: el tesoro del fondo del mar

Son verduras marinas, con tantos nutrientes concentrados que en cantidades mínimas aportan grandes beneficios. En la cocina son todo un estímulo para la imaginación por sus sabores y texturas.

Existen 145 especies de Algas comestibles. Descubre a continuación las variedades más comunes utilizadas en la cocina.

Kombu

Se usa en potajes, sopas y caldos. Su delicioso ácido glutámico ablanda las fibras del resto de alimentos durante su cocción.

Nori

La popular alga del sushi, de sabor delicado, fácil de digerir y rica en proteínas. Se usa en guisos, pastas, sopas y ensaladas.

Espagueti de mar

Suave, carnosa y rica en hierro, potasio y vitamina C. Se puede tomar como pasta con alguna salsa, así como en ensalada o sopas.

Agar agar

De sabor neutro, se usa como alternativa vegetariana a la gelatina de origen animal, tanto en recetas saladas como dulces.

Dulse

Levemente picante y muy colorida, puede comerse remojada en ensalada o cocinada en sopas y guisos. Es rica en hierro y yodo.

Cochayuyo

Al remojarla adquiere una textura parecida a una seta y casa muy bien con cereales y verduras. Destaca por su calcio y magnesio.

Wakame

Aporta calcio, potasio y vitaminas B y C. Tras solo unos minutos de remojo se puede usar en ensaladas, patés o pestos.

Hiziki

Su intenso sabor a mar da un gran fondo a guisos y legumbres. Hay que cocerla al menos media hora y es muy rica en calcio.

En la cocina, una sencilla manera de clasificar las algas para cocinar es según su color, verde, marrón o rojo. Aunque existen excepciones, aquellas que crecen cerca de la superficie del mar suelen ser verdes (como la lechuga de mar); las marrones crecen a profundidades intermedias (kombu, wakame o cochayuyo), y las rojas prosperan a mayor profundidad (como el alga nori, el musgo de Irlanda o la dulse).

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