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Herbolarios Doemi

Cuidándote desde 1975

prensa Mabel Rodríguez

Tras 90 años de singladura, Weleda sigue seleccionando las materias primas naturales procedentes en su mayoría de cultivos biodinámicos y biológicos que hacen un uso responsable de los recursos naturales y preservan la biodiversidad. Sus procesos de transformación son mínimos y los métodos empleados para ello no dañan el medio ambiente.
 

Sus fórmulas son 100% biodegradables, se utilizan envases reciclables y las unidades de producción están certificadas por la ISO14001 y EMAS.

Además, Weleda ha implantado un sistema de gestión medioambiental con ambiciosos objetivos, como llegar a emisiones CO2=O para minimizar el impacto ambiental de sus actividades. Pero sus esfuerzos no quedan ahí. De esta clara política de protección del medio participan también todos sus colaboradores.

Hagamos historia...

En 1921 Rudolf Steiner y la Dra. Ita Wegman crearon un laboratorio farmacéutico, basado en la medicina antroposófica. Estos medicamentos se elaboraban exclusivamente a partir de sustancias naturales, y ayudaban a mantener la salud de forma natural, estimulando las fuerzas auto curativas del organismo.
Poco después se desarrolló una amplia gama de cosméticos formulados con ingredientes naturales, con calidad farmacéutica y sin componentes sintéticos. Siguiendo el mismo enfoque holístico que los medicamentos: ayudar al organismo a regular y mantener su equilibrio natural.

Desde su origen Weleda quiso utilizar tanto para los medicamentos como para la cosmética, materias primas de la más alta calidad, obtenidas en armonía con la naturaleza, es decir: sin sobreexplotar los recursos naturales. Por eso compró ya en los años 20, unos terrenos a pocos kilómetros de Schwäbsich Gmünd, al sur de Alemania, donde estableció su propio huerto biodinámico, un tipo de agricultura similar a la biológica. Allí se cultivan desde hace casi 90 años una gran variedad de plantas medicinales puras y vitales, sin pesticidas ni fertilizantes químicos.

Weleda es una de las pioneras en cosmética natural en Europa. Se extendió pronto a otros países europeos como Alemania, Francia y Holanda. Hoy está presente en más de 50 países de los 5 continentes. Con tiendas exclusivas en Paris, Nueva York y Japón. Su nombre Weleda proviene de “Velleda”, una orden celta de mujeres sanadoras que tomaban de la tierra el poder de curar.

¿Qué valores defiende Weleda?

Weleda elabora cosméticos y medicamentos 100% naturales de forma ética y responsable con el medio ambiente. Creemos firmemente que la salud es mucho más que la falta de enfermedad. Es un estado de bienestar físico, mental y espiritual. Por eso buscamos estimular e inspirar cuerpo, alma y espíritu con nuestros productos.

Los elaboramos con todo el cuidado y pasión, con un enfoque holístico, para que actúen de forma integral en el organismo. El conocimiento de la conexión entre el ser humano y la naturaleza nos da la llave para abrir las puertas a las fuentes únicas de vitalidad y equilibrio interior de cada individuo. Y son esa vitalidad y equilibrio interior los que permiten fortalecer y recuperar la salud individual y desplegar la auténtica belleza.

Llevamos 90 años trabajando en armonía con la naturaleza y con el ser humano, creando productos que respetan el medioambiente y las comunidades locales. Y es que todas nuestras acciones se caracterizan por la sostenibilidad y la respetuosa interacción de cada uno con los demás y con la naturaleza. Siempre con el compromiso de mejorar continuamente para ofrecer productos cada más puros y en armonia con la naturaleza. A este respecto, en ese enclave al sur de Alemania que citaba antes, Weleda posee el huerto biodinámico más grande de Europa (posiblemente del mundo) donde se cultivan más de 250 tipos de plantas medicinales de forma natural.

Para Weleda, trabajar con ingredientes de calidad biodinámica no es nada nuevo. Compró los terrenos para crear su huerto en 1921. Y así poder disponer de las plantas puras y vitales, que necesitaba para la producción de medicamentos y cosméticos naturales.

En estos casi 90 años poco ha cambiado. Se planta, se cuida y recolecta cada semilla de forma manual, con cuidado y pasión. En armonía con las estaciones y los planetas, rodeada de plantas e insectos que forman un pequeño ecosistema en equilibrio, donde puede desplegar todo su carácter y vitalidad. Tanto el huerto como el cultivo están certificados bajo de las directivas del cultivo biológico y el sello Demeter.

La agricultura biodinámica es uno de los primeros métodos de agricultura biológica, surgió en Europa hacia 1920. Comparte con la agricultura biológica el uso responsable de los recursos naturales, y la no utilización de sustancias químicas como fertilizantes, pesticidas, aditivos sintéticos o transgénicos.

La empresa lleva a cabo más de cincuenta cooperaciones de producción ecológica. ¿Qué papel juega el comercio justo en este contexto?

Weleda establece acuerdos de comercio justo con agricultores y pequeñas cooperativas en distintas partes del mundo. Mediante estos acuerdos, los agricultores deben convertir sus plantaciones convencionales en cultivos biológicos, sin pesticidas ni fertilizantes químicos y haciendo un uso responsable de los recursos naturales. Weleda les ofrece formación en agricultura biológica o recolección silvestre controlada y se compromete a la compra de gran parte de la cosecha, durante varios años, a precios justos. Los precios justos y la estabilidad de los contratos, mejoran la calidad de vida de los agricultores y traen prosperidad a toda la región. Además abandonan la exposición a fertilizantes y pesticidas químicos y aprenden la importancia de proteger sus recursos naturales. Este sistema de acuerdos es un modelo sostenible que beneficia a todos. Genera valor para la empresa y para el entorno. Promueve la igualdad social, la protección de la naturaleza y permite a los consumidores de Weleda apoyar un mundo más verde y justo con sus compras.

Algunos ejemplos son: almendra de Alicante (España), iris ecológico y argán de comercio justo de Marruecos, granadas de Turquía, rosas damascenas orgánicas de Turquía, espino amarillo biodinámico de la Toscana (Italia), Citrus biodinámico de Sicilia (Italia), árnica de recolección silvestre controlada en Los Cárpatos (Rumanía), abedul de calidad biológico de los Vosgos, ratania de calidad biológica de Perú, lavanda de calidad biológica de Moldavia, sésamo calidad biológica de México, caléndula biodinámica de Alemania

¿Cosmética natural VS cosmética convencional?

El hecho de que en el mercado existan ambos tipos de cosmética lo confirman las diferentes normativas y regulaciones al respecto, así como el interés de muchas marcas cosméticas en incluir el concepto “bio”, “eco”, “natural” en sus envases para diferenciarse. Pero eso no basta. Para diferenciarlos debemos tener unas ligeras nociones claras para saber identificarlos en su INCI o listado oficial de ingredientes. Para ello también hemos de conocer los diferentes sellos y certificados de los productos cosméticos y qué certifica cada uno de ellos.

¿Cómo se regula hoy el cumplimento de los requisitos que tiene que cumplir un producto de cosmética bio?

Hay varias normativas y reglamentos oficiales al respecto y que gracias a Internet así como a organizaciones y empresas concienciadas con este tema, están a disposición del consumidor que quiera consultarlas.

En la Unión Europea las diferentes legislaciones estatales se unificaron bajo la Directiva 76/768/CEE (traspuesta al ordenamiento jurídico español a través de R.D.
15991199). Legalmente en la Unión Europea se define un producto cosmético de la siguiente forma: se entenderá por producto cosmético toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistemas piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y las mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto y/o corregir los olores corporales y/o protegerlos o mantenerlos en buen estado.

Que algunas de las sustancias permitidas para su uso en cosmética son tóxicas es una evidencia. En 2005 se tuvo que modificar el anexo II de la directiva que regula los cosméticos ya que, según se recoge en ella “el progreso técnico ha permitido demostrar que algunos de los ingredientes utilizados hasta ese momento eran sustancias carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción”.

En 2006 la UE crea el sistema REACH. Se trata del reglamento europeo relativo al registro, la evaluación, la autorización de sustancias químicas. Los fabricantes e importadores de componentes están obligados a recopilar y difundir información sobre las características de los componentes, de modo que estas materias puedan ser empleadas de una manera (más) segura. El objetivo de REACH es controlar los riesgos de sustancias químicas que puedan causar cáncer, infertilidad y defectos genéticos o puedan tener un impacto perjudicial sobre el medio ambiente.

Actualmente los términos “natural” y “ecológico” en cosmética no están protegidos como sucede con el término “ecológico” en alimentación. Esto implica que cualquiera puede utilizar estos términos en un cosmético. No existen leyes pero si existen normativas privadas que regulan este tipo de productos y que han sido desarrolladas por certificadoras, asociaciones, fabricantes o algún otro tipo de agente del sector.
El cumplimiento de estos requisitos exige un control externo independiente que lo valide, tarea que llevan a cabo diferentes empresas de certificación a través de auditorías periódicas.

Siempre que encontramos un sello en un producto hemos de preguntarnos qué significa y qué hay detrás. Es muy importante conocer la diferencia entre el sello de la norma que cumple el producto y el sello de la certificadora que lo garantiza.

Afortunadamente, existen muchas guías y documentos bien acreditados a disposición y accesibles al consumidor a través de Internet

Y como punto intermedio: la cosmética “inspirada” en lo natural... ¿cómo evitar que nos den gato por liebre?

Según la Guía Profesional de la Plataforma Ecoestética, las principales diferencias entre la cosmética ecológica y la cosmética natural serían estas: por un lado, el agua suele ser el principal ingrediente de un producto cosmético. Pero la mayor parte de materias activas se derivan de plantas y animales. Los ingredientes de origen animal y vegetal pueden estar certificados como ecológicos si cumplen el Reglamento CE 834/2007. Si el cosmético contiene un porcentaje mínimo (alrededor del 95%) de ingredientes de origen vegetal y/o animal ecológicos certificados se considera “cosmética ecológica”. Si no cumple este requisito estamos hablando de “cosmética natural”. Y finalmente, existen además cosméticos naturales que llevan un porcentaje de ingredientes ecológicos inferior al 95%. En ese caso el fabricante puede indicar qué porcentaje de ingredientes ecológicos contiene el producto

La mejor manera, de nuevo, es verificar los ingredientes en el INCI y ver en qué posición están (cuanto más al principio, mayor proporción), así como los sellos o certificados que tiene el producto. En Weleda hemos hecho un pequeño compendio de estos datos y los ofrecemos a profesionales y clientes en unas mini-conferencias que damos en los punto de venta, como habéis podido experimentar vosotros mismos en vuestras instalaciones

Recientemente la línea Cuidado Corporal de Onagra de Weleda ha sido galardonada con el Premio Senda...¿así se afronta mejor el futuro?

El premio Senda es un galardón que reconoce el papel relevante de las personas mayores en nuestra sociedad y el trabajo de los profesionales y entidades que trabajan para mejorar la calidad de vida de estas personas, mediante la promoción de la autonomía personal y el envejecimiento activo.

Por lo tanto, ganar este premio es, por una parte, un reconocimiento de nuestra marca como pionera, por ser la primera gama de cuidado corporal desarrollada específicamente para mujeres que pertenecen a este grupo, y por otra parte el reconocimiento de nuestra marca como un actor relevante en el sector de la salud, una marca que busca siempre ofrecer un cuidado 100% natural más adaptado y de la calidad más alta para las necesidades específicas de cada una de sus consumidoras.
Esto, sin lugar a dudas nos anima a seguir esta misma línea de cara al futuro al ver que nuestros esfuerzos, no solo satisfacen a nuestros consumidores, sino que también se nos reconoce con este tipo de premios.