Los lácteos son un tipo de alimentos muy habituales en los hogares de occidente, no tenemos más que mirar las cestas de la compra para comprobar lo “necesarios” que los hemos hecho dentro de nuestra alimentación.

Se denominan productos lácteos a la leche de vaca y sus derivados, como los quesos, el yogurt, los postres lácteos, la mantequilla, el kéfir, etc. Todos ellos son productos muy comunes en la vida dietética domestica de los hogares de occidente.

Los lácteos tienen desde la dietética oficial, muy buena fama, se nos aconseja su consumo, por su riqueza en proteínas, grasas, vitaminas, fósforo y calcio, sin embargo numerosos estudios científicos y experiencias señalan a los lácteos, principalmente a la leche como uno de los factores causales de muchas enfermedades y problemas de salud en la actualidad.

¿Qué es la leche de vaca?

Se dice que la leche es un alimento completo, que ella sola es capaz de nutrir y hacer crecer a un bebé. Si observamos el análisis de nutrientes nos dice que por cada litro contiene:

  • Mucho calcio (1,25 gm), fósforo (1 gm), potasio (1,5 gm), sodio (0,5 gm);
  • Vitaminas: Vit-A (150 UI), Vit-C (10 mg), Tiamina (0,3mg), Niacina (1 mg), riboflavina (1,7 mg);
  • Gran cantidad de proteínas, 34 gm, con un 82% de caseína y un 18% de lactoalbumina.
  • Grasas, 35 gm, gran parte de ellas son saturadas y colesterol.
  • Carbohidratos, 49 gm, de lactosa.

Su fama principal es que está asociada al crecimiento y que es vital para nuestros huesos y dientes, pero la realidad es bastante distinta. Aparentemente la leche de vaca debería de ser un “gran alimento”, pero en realidad es una sustancia nutritiva muy concentrada, muy densa, que genera grandes dificultados al organismo humano para poderla digerir y asimilar, porque: “No nos nutrimos de lo que comemos, sino de lo que digerimos y asimilamos”. Lo que llamamos leche en términos alimentarios es en realidad leche de vaca, olvidándonos que papel cumple la leche en la naturaleza de los mamíferos. Todos los mamíferos inician su primera etapa de la vida alimentándose de leche, pero de leche materna de su propia especie. Otra observación curiosa es que ningún mamífero toma leche después del destete, excepto los humanos actuales. Pero menos aún los mamíferos toman leche de otra especie animal distinta a la suya. Esta sencilla pauta de la naturaleza centra claramente el tema, más cuando analizamos que lo que llamamos leche, es algo muy delicado, que está vivo y que apenas cuando sale de la mama, empieza a descomponerse, porque está hecha para mamarse, mas que para beberse en un vaso. Muy diferente de la leche actual que procede del ordeñado de numerosas vacas, mezclando muchas leches, produciendo un “caldo o potingue” lleno de proteínas, grasas, hormonas, lactosa, virus, bacterias y pesticidas, que debido a su sensibilidad, se esteriliza, haciéndola “potable” para el consumo.

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